








Os dejo el comentario del ultrafondista castellonense Francis sobre las MIM. Experiencia en la prueba no le falta pues ha completado las 10 ediciones realizadas hasta la fecha. Su blog AQUI
Pues sí, acabo de leer el comentario de Paco en su blog sobre la MIM y nos narra las sensaciones que percibe en estos días previos a LA PRUEBA, la que será, sin duda, una fiesta en contacto con la naturaleza. Desde aquí, además de descansar mucho hasta el próximo sábado, no me queda nada más que preguntar a mi amigo Paco una frase que ha sentado cátedra en los prolegómenos de un gran evento: ¿Qué indumentaria nos ponemos para la carrera?. Esto, como en las anteriores ocasiones, es un reflejo de esa leve ansiedad porque llegue la hora de la salida, de ese nerviosismo por conseguir de forma satisfactoria un nuevo reto... ¡Animo y suerte a todos!


El próximo viernes nos vamos a Castellón. Allí, a las 6 de la mañana del sábado, si nada nos lo impide, tomaremos la salida de un reto todavía desconocido para cualquiera de los tres que hay arriba: Paco, Ito y yo. Son 65 kms los que nos separan Castalia de Penyagolosa. Ninguno de los tres está loco, seguro, prueba de ello es la infinidad de ocasiones en que hemos coincidido esta temporada en parecidos fines. No va a ser una primera vez en sentido absoluto. Nuestra cordura nos lleva a la prudencia aunque no va a faltar un mínimo de "aventurilla". ¿Seremos capaces de aguantar esta distancia aunque sea simplemente andando?. Además, pasamos del nivel del mar a la alta montaña (luego nos devuelven en autobús al punto de partida). Si hay algo que une a este grupo es el espíritu inquieto, el de descubrir nuevos paisajes, nuevos caminos o sendas... no nos conformamos con un fin de semana tumbados a la bartola y con el mando de la televisón en nuestras manos. Queremos, sin pasarnos, conocer gente nueva, ejercitar nuestro organismo en el movimiento, saborear una buena comida después de merecerla, compartir una tertulia cuando nuestros pies estén agotados... queremos ser partícipes y espectadores a la vez de nuestros propios impulsos vitales.