
viernes, 8 de octubre de 2010
Un plan de entrenamiento para un maratón en 20 semanas

lunes, 4 de octubre de 2010
IX Volta a peu La Romana
La distancia fue de 12500 metros por los alrededores de La Romana y las sensaciones que experimenté fueron muy buenas tras mis entrenamientos que comenzaron hace unas tres semanas. Hay que hacer cima en el monte situado a espaldas de la pequeña ciudad y esa fue la parte más dura, imposible de correr, sólo andar. La inscripción gratuita (sólo nos piden un euro para una ONG) y al final una bolsa del correedor con magnífica camiseta y botella de vino del lugar. Os dejo con una selección de imágenes:
Algunos amigos que tomaron la salida. En total se dieron cita unos 250 corredores. En los cruces y avituallamientos se notaba el acento inglés de los que allí estaban.
Una empinada senda donde el corazón seguía a fuerte ritmo pese a ir sólo andando.
La famosa cuerda para descender desde la cima.
Llegada a meta. Contentos por acabar y al final nos quedamos con ganas de seguir.
Alguna que otra dificultad para retirar el chip y mucha hidratación.
sábado, 2 de octubre de 2010
Homenaje a nuestros amigos montañeros y ultrafondistas
martes, 28 de septiembre de 2010
La porta del cel (IV): Pies cansados y ardientes.
Empezamos por una senda preciosa y agradable junto al río; pronto la pendiente se hace considerable hasta llegar a una cabaña donde la sombra aplaca el intenso calor.
El fondo del valle ya queda muy atrás y nuestras miradas ojean el horizonte y no dejan de buscar los hitos y marcas que nos lleven por el camino correcto. Arriba, junto al primer lago, están los montañeros de verdad, extasiados por la belleza del paisaje. Una manada de caballos aún contribuye a ensalzar el lugar. Enfrente un refugio, pequeño, a modo de contenedor al que no le faltaba nada de lo indispensable ante unas condiciones climáticas extremas.
El paisaje se vuelve casi lunar, sin vegetación, sólo piedras, grandísimos desniveles y mucho calor. El agua escasea y llegamos a un collado donde nos reagrupamos con nuestros colegas andarines donde hicimos la última gran cumbre de La Porta del Cel.
Llegamos a la cabaña de Boldís donde estaba el último punto para clicar nuestro pasaporte y que certifica el cumplimiento de la totalidad del trazado.
El sendero se vuelve zigzagueante, pesado y con el final de la ruta a nuestros pies. Parece que por mucho que andemos no avanzamos. Tavascán está ahí bajo, muchas ganas de llegar y descansar después de esta larguísima estapa. Los pies están ardiendo.
Por fin llegamos y me apresuré acercarme al bar más cercano para pedir esas cervezas que tanto deseábamos. Recuerdo que Antonio me dijo que fueron las cervezas que mejor le habían sentado en su vida. Con un gran retraso sobre lo previsto, llegamos casi anocheciendo. Sólo quedaba cenar, recordar felizmente lo vivido estos días y buscar nuevos destinos.
lunes, 27 de septiembre de 2010
La porta del cel (III): Un gran susto.
La senda en contínuo ascenso serpentea a través de un barranco con una gran umbría que hace que la nieve permanezca incluso en Agosto. Vamos camino de la Pica d´Estats, la cumbre más alta del Pirineo Catalán. Como siempre el grupito ilicitano se queda rezagado. El resto tiene previsto hacer varios tresmiles...
Cruzar los neveros conlleva el riesgo de un resbalón. Poner los pies donde lo hizo el compañero inmediatamente anterior era la solución. Después de un gran esfuerzo hicimos cumbre... Allá, a lo lejos, en otra cumbre vimos a Rafa y Enrique sin temer a la ley de la gravedad. Me preguntaba cómo es posible que accediesen a esos lugares tan difíciles e inhóspitos al mismo tiempo.
Nuria, Fini, Marga, Antonio y yo nos dirigimos directamente hacia Vallferrera, sin rodeos. El resto se encarama a otras cumbres...
Una hora más tarde, en contínuo descenso y tras refrescar nuestros pies en un arroyo, vimos a Quim corriendo, con los ojos desencajados, buscando cobertura telefónica... ¡Enrique ha sufrido una caida importante y no se puede mover!-nos dijo-. Nos quedamos quietos, sin habla, cabizbajos, con infinitos interrogantes. Al poco,vimos por el cielo un helicóptero que se dirigía hacia el lugar del accidente.
Sin ganas de hablar, con paso lento y tristes, muy tristes, caminamos hasta el refugio a la espera de buenas noticias. Lo demás nada importa ahora, sólo el estado de nuestro querido compañero.
La espera en Vallferrera se hizo eterna. Al cabo de unas horas Xavi, Quim, Rafa y Oscar nos dieron noticias de primera mano y, pese a lo aparatoso de la caida, la vida de Enrique no corría peligro. Se encuentra en un hospital de Lleida donde estamos a la espera del alcance de sus heridas.

